2019, el año del ajuste de capital: desinversión y ajuste para las provincias. Desafíos para el 2020

Si bien el ajuste del gobierno nacional alcanzó a todos los aspectos (con crecimientos por debajo de la inflación), donde más se observa los impactos del mismo es en los gastos de capital: no solo muestran caídas en términos reales, sino que, además, hay conceptos que experimentaron caídas nominales en el 2019: la desinversión se hizo más fuerte en educación, energía y vivienda.


En 2019, el Sector Público Nacional No Financiero culminó el año con ingresos totales de $3,9 billones: comparándolo con 2018, tuvieron un crecimiento del 51,4%; a su vez, los Gastos primarios totalizaron $4 billones, con un incremento del 37,2% interanual.

La actual gestión nacional, en la presentación de estos resultados, detallaron la existencia de “ingresos extraordinarios” que tuvieron un notable crecimiento interanual: 7.468,3%. Estos ingresos, durante 2019, totalizaron $113.645,1 millones, y se explica a partir de elemento como ser el traspaso de Lotería Nacional a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires (por $4.813,6 millones), la percepción de recursos por ventas de activos fijos por parte de empresas públicas (por $44.595,5 millones), y transferencias por parte del FGS a la ANSES con destino al financiamiento del Programa de Reparación Histórica (por $64.236,0 millones).

Ante ello, se muestran los resultados con dos miradas: si no se contemplan los ingresos extraordinarios, el resultado primario es deficitario en -$208.766,7 (-0,96% del PBI); y, a su vez, el déficit financiero se ubica en torno a los -$933.052,0 (-4,28% del PBI).

Pero si se computan los ingresos extraordinarios, el resultado primario de 2019 es de -$95.121,6 millones (-0,44% del PBI); mientras que el déficit financiero asciende a -$819.406,9 millones (-3,76% del PBI).

El déficit primario con ingresos extraordinarios contemplados, está en línea con lo acordado con el FMI.


¿Por qué crece tanto el déficit financiero? El peso de los intereses de deuda

En 2019 se pagaron $ 724.285,3 millones de intereses de deuda (sin incluir los pagados intra Sector Público): comparando a nivel interanual, creció un 86,2%, equivaliendo al 18,4% de los ingresos totales del Sector Público Nacional.

A nivel nominal, el mes de diciembre fue donde más recursos se destinaron a los intereses de la deuda: se erogó un total de $105.259,6 millones solo en este concepto.

Salvo octubre (donde los pagos por intereses de deuda creciendo apenas un 17,9% respecto al mismo mes del año anterior), en todos los meses restantes los incrementos interanuales estuvieron muy por encima de la inflación, a contraposición de lo que se observa en los demás conceptos de gastos primarios del país.


Ingresos:

Los ingresos totales del año 2019 totalizaron $3.937.073,5 millones, creciendo un 51,4% respecto al año anterior: un par de puntos por debajo de la inflación acumulada.

Los ingresos Tributarios, que crecieron un 48,2% en el año, explican el 87,2% del total de los ingresos.

Analizando por ítem, se destacan los crecimientos de los Derechos de Exportación (+304,6% interanual), los ingresos por Bienes Personales (+112,6% i.a) y las Transferencias corrientes (+930,1%).

Sin embargo, cabe destacar que, en el caso de los Derechos de Exportación, en el año 2019 se materializó un adelantamiento de los mismos por un total de $ 52.233,0 millones, que mejoró notablemente las cuentas en el año, pero genera una complicación de cara al 2020.

Respecto al IVA, desde el Gobierno Nacional informaron que se han retrasado los reintegros de dicho impuesto en 2019: por ende, para 2020 hay pendientes devoluciones por $ 6.492,4 millones, algo que complicaría las cuentas en un primer semestre del año.


Si buscamos medir cuanto ha perdido la recaudación respecto a la inflación, se observa que los “Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social” tuvo una caída real de $163 mil millones, el Impuesto a la Ganancia cayó en términos reales unos $88,9 mil millones, y el IVA neto de reintegro, $76,2 mil millones, entre otros.

En términos consolidados, los ingresos tributarios tuvieron una caída real de $616,2 mil millones.

Fuente: elaboración propia con datos del Ministerio de Economía de la Nación.

Gastos primarios:

En cuanto a los gastos primarios del 2019, los mismos ascendieron a $ 4.032.195,1 millones, aumentando un 37,2% interanual, lejos de la inflación.

Dentro de las Prestaciones Sociales (que crecieron un 44,5% i.a), salvo el concepto relativo a “Otros Programas” (que incluye, entre otros, a Proyectos Productivos Comunitarios y el Programa Incluir Salud) que creció un 56,4%, el resto tuvo incremento por debajo de la inflación: las Asignaciones Familiares crecieron 40,9%, las Jubilaciones y Pensiones Contributivas un 44,5%, y las Pensiones No Contributivas un 44,7%. Las Prestaciones del INSSJP son las que experimentan el menor crecimiento interanual: apenas un 31,1%.

Los subsidios económicos crecieron apenas un 20,3%; el Gasto de Funcionamiento y otros un 31,6%; y Otros Gastos Corrientes, un 32,1%. Contrario a ello, las Transferencias corrientes a las Provincias si crecieron por encima de la inflación: +61,3%

Sin embargo, el aspecto más preocupante se observa en los gastos de capital: a nivel consolidado crecieron apenas un 12,4% a nivel interanual, pero analizando sus conceptos, no solo hubo caídas en términos reales, sino también en términos nominales: en Educación cayó un 36,2%, Vivienda lo hizo en un 12,9%, Energía en 9,5%, y Otros un 2,7%. Solo Transporte tuvo un crecimiento real (+55,7%), mientras que Agua potable y alcantarillado creció un 28,8%, pero con caídas reales.


Además, es notorio la concentración del gasto de capital directo desde la Administración Central en contraposición con las transferencias a las provincias: en energía, los envíos a las provincias para gasto de capital crecieron solo un 7,5% y en agua potable, un 5,8%; pero cayeron en la comparación interanual en Transporte (-49,9%), Educación (-19%), Vivienda (-24,1%) y Otros (-23,7%).

Fuente: elaboración propia en base a datos del Ministerio de Economía de la Nación.

Conclusiones:

El año 2019 fue el más duro en términos económicos de toda la gestión de Mauricio Macri, y en vista de conservar cierto equilibrio de las cuentas públicas (y cumplir con los parámetros fijados con el FMI), se realizó un importante ajuste en el gasto, que se materializó tanto en los gastos corrientes como en los de capital, pero se hicieron más evidentes en estos últimos.

Muy pocos conceptos han tenido crecimientos reales durante el año que transcurrió, mientras que los intereses de la deuda crecieron fuertemente, y pudieron haber crecido más si no se reperfilaba deuda, que generó la postergación de vencimientos que deberá afrontar ahora el actual gobierno nacional.

El resultado primario ha tenido una mejora, en línea con lo pactado con el FMI en 2018, pero el hecho de haber tenido un exorbitante incremento de ingresos extraordinarios implica que la mejora del resultado primario no fue tan importante como parece: no es posible sostenerlo en 2020 sin realizar un (nuevo) feroz ajuste en el gasto e incrementar la recaudación vía crecimiento de la presión impositiva y la finalización de regímenes especiales de exenciones.

El primer semestre de 2020 será clave para analizar de qué manera se moverá el Gobierno Nacional: si deja de lado las presiones por el equilibrio de las cuentas públicas para inyectar recursos orientados a aumentar el consumo interno, o si sostiene el camino del ajuste para no tener mayores problemas a la hora de afrontar vencimientos de deuda.

En este contexto, las provincias tienen un doble desafío: si bien las transferencias totales (corrientes y de capital – que incluyen las automáticas y las discrecionales) han sufrido caídas reales, también es cierto que son récord si se las ve en contexto de la recaudación total. Si la actividad económica sigue en caída y la recaudación continúa decreciendo en términos reales, las finanzas provinciales verán mayores complicaciones a las que ya tienen. En paralelo, la débil base de recaudación propia de las provincias también tendrá un respiro: la suspensión del Pacto Fiscal le permite contar con mayores recursos que los estimados con plena vigencia del pacto, por lo que podrán disponer de ingresos no contemplados.

Por lo tanto, las provincias deben tomar la decisión de presionar con tributos para mejorar la recaudación, o bien, sostener (e incluso, ampliar) el ajuste en sus propias cuentas, a riesgo de que dicho ajuste sea, principalmente, en salarios estatales, algo que perjudicó notablemente a los trabajadores de muchas provincias durante 2018 y 2019.

Esto, hasta tanto la actividad económica a nivel nacional muestre mejoras y permita crecer en términos reales. Sin embargo, si la recaudación (propia y nacional) crece, pero la inflación mantiene su inercia del ultimo año, será muy difícil para las administraciones provinciales sostener el nivel de gasto.

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